Puerta antiocupación vs. puerta acorazada: diferencias
Se parecen en el nombre y en el acero, pero resuelven problemas distintos. Esto es lo que conviene saber antes de elegir.
Por el equipo de DALTU

Dos puertas para dos situaciones
Una puerta antiocupación es, en general, una solución provisional para viviendas vacías. Suele ser una chapa de acero que se coloca delante o en lugar de la puerta existente mientras el piso está desocupado: entre inquilinos, en venta, en una herencia o en espera de reforma. Muchas empresas la alquilan por meses.
Una puerta acorazada es una puerta de entrada definitiva para vivir. Tiene hoja con estructura de acero, cerradura de seguridad, varios puntos de cierre y un marco reforzado, y además debe ser cómoda y tener buen aspecto, porque la vas a usar todos los días.
Puerta antiocupación: ventajas y límites
Su gran ventaja es que se instala rápido y se retira igual de rápido. Para un piso que estará vacío unos meses, una puerta antiocupación es una forma sencilla de hacer más difícil la entrada sin comprar una puerta nueva.
Sus límites también son claros. No está pensada para vivir: el aspecto es industrial, suele llamar la atención en el rellano y, precisamente por eso, anuncia que el piso está vacío. Además, su resistencia depende mucho de cómo se ancle. Si no hay quien vigile, una puerta sola no avisa de nada.
Puerta acorazada: lo que hay que mirar
No todas las puertas llamadas acorazadas protegen igual. Lo que marca la diferencia es el conjunto: el grosor y la estructura de la hoja, el número y diámetro de los puntos de cierre, la calidad del marco y cómo se ancla al muro.
El punto más atacado suele ser el bombín. Una puerta con un bombín que se puede reventar o extraer es más débil de lo que parece. Las bisagras a la vista y los marcos que ceden con una palanca son los otros dos puntos débiles habituales.
También conviene fijarse en la clase de resistencia según EN 1627, que va de RC1 a RC6. Pide siempre el certificado: una clase anunciada sin certificado no es lo mismo que una clase certificada.
Cara a cara
Uso: la puerta antiocupación es temporal para pisos vacíos; la acorazada es definitiva para vivir. Aspecto: la puerta antiocupación es una chapa visible; la acorazada se parece a una puerta normal de madera. Comodidad: la puerta antiocupación no está pensada para entrar y salir a diario; la acorazada sí. Aviso: ninguna de las dos avisa por sí sola, salvo que incluya electrónica conectada.
En la práctica, la puerta antiocupación responde a la pregunta de cómo protejo este piso unos meses, y la acorazada, a cómo protejo mi casa siempre.
Una tercera vía: una puerta acorazada que también vigila
La puerta DALTU es una puerta acorazada para vivir que, además, cubre lo que una puerta antiocupación no hace. Por fuera es una superficie lisa de madera: sin manilla, sin bombín y sin bisagras a la vista, así que no hay nada que reventar ni que agarrar, y el rellano solo ve una puerta de madera.
Por dentro tiene hoja de acero monocasco de 80 mm, cuatro bulones de acero inoxidable de Ø16 mm que entran en un marco de acero anclado al muro con 10 anclajes M12, y tres pivotes antipalanca en el lado de las bisagras. La hoja solo abre hacia dentro. La clase RC3 según EN 1627 está en ensayo y la puerta aún no está certificada.
Y vigila: se cierra sola y echa los bulones, te confirma en el móvil que ha quedado cerrada, incluye videoportero para ver quién está en la puerta y, en carteras de alquiler, avisa ante cualquier intento de entrada. Tiene batería propia, funciona con corte de luz y usa Wi-Fi con 4G de respaldo.
¿Cuál elegir?
Si tienes un piso vacío durante poco tiempo y no piensas cambiar la puerta, una puerta antiocupación puede tener sentido como medida temporal, siempre acompañada de alarma o vigilancia.
Si vas a vivir en el piso, a alquilarlo o a tenerlo vacío de forma intermitente, una puerta acorazada definitiva es mejor inversión: te protege igual cuando estás y cuando no estás. La puerta DALTU se instala en una sola visita, sin obra, en Madrid y Barcelona, con un precio de preventa de 4.187€, IVA incluido, e instalación gratis en preventa.
